El arte de repetir siempre los mismos errores

Mis parejas siempre me son infieles, en el trabajo siempre me encuentro con jefes controladores, quiero tener pareja pero siempre me encuentro con personas que no encajan conmigo, en mi circulo de amigos siempre tengo la sensación de no dar la talla, etcétera y etcétera. ¿Te suena de algo? Es porque tenemos una tendencia a repetir siempre los mismos errores y ciertos patrones de comportamiento.

Entendemos la vida como un sistema de ciclos, dado que todo lo que se desarrolla en ella es cíclico: la naturaleza con sus estaciones, el ciclo menstrual, las noches y los días, los solsticios y equinoccios, la luna y las mareas, los ciclos de guerra y paz, etc. En este sentido, podemos decir que un ciclo es algo que se repite una y otra vez en el tiempo; y que forma parte del universo y del Ser Humano.

Todo lo que no remonta a la consciencia, vuelve en forma de destino”

Carl Gustav Jung

A medida que penetramos en el camino de la conciencia, reconocemos que el organismo del ser humano conserva la memoria de los acontecimientos vividos tanto en su vida como en la de sus ancestros. Esta memoria surge según periodos, es decir, cuando tienen lugar determinados ciclos tales como la memoria de un duelo, la de un accidente, etc. Podemos afirmar que un recuerdo se activa anualmente en determinadas circunstancias como puede ser el día del aniversario de alguien o cada vez que llega la primavera. Este proceso es una oportunidad para vivir con una mirada más amplia y de mayor integración.

El cerebro se acuerda de hacer una relectura inconsciente del acontecimiento traumatizante del pasado para que, en esta ocasión, le demos otra salida y, a ser posible, que sea satisfactoria. Si lo es, entonces dejará de repetirse. Cabe señalar que una solución satisfactoria es aquella en la que hay consciencia, aprendizaje y comprensión; y en donde todas las partes del conflicto salen beneficiadas. Por tanto, podemos decir que el sentido biológico de esta relectura es proporcionar una nueva oportunidad para aportar una solución diferente y coherente, donde antes no se pudo.
Cabe señalar que el sentido biológico es siempre sobrevivir, y para ello el ser vivo debe, ante todo, adaptarse. Por lo tanto, hemos de cambiar continuamente, aportando nuevas soluciones a lo vivido por nosotros y por nuestro clan; este es el camino de permanecer.

La naturaleza está hecha de números”. Pitágoras

 

El origen del conflicto

Estos son unos tipos de ciclos, aunque hay muchos otros. Los ciclos horizontales son fáciles de calcular. Para identificarlo únicamente hay que poner la edad en la que aparece el síntoma o la situación y dividir entre dos todas las veces que sea necesario hasta encontrar lo que llamamos el conflicto programante. Vamos a ver algunos ejemplos de cómo encontrar un conflicto programante:

  • Una persona que se separa traumáticamente a los 56 años. Si miramos lo que le ocurrió a los 28; a los 14; a los 7; a los 3 y medio; llegaremos al primer conflicto o primeros conflictos. Lo más probable es que encontraremos una separación traumática bajo otro escenario: la muerte del padre, de la madre, de un hermano o amigo. Podríamos decir que tiene la misma “tonalidad emocional” que esta separación de los 56.
  • Y a la inversa, un conflicto no resuelto a los 16, tenderá a reproducirse a los 32 y a los 64 años.

Por lo tanto, es muy útil en nuestra indagación para el autoconocimiento analizar estos ciclos. Todo lo que ocurre en el presente tiene relación con el pasado. Indagar los ciclos nos permite comprender mejor nuestra parte inconsciente. Nuestra observación permite encontrar eventos objetivos, comprobables, que ocurrieron en fechas concretas. Estableceremos un orden cronológico y a partir de ahí una relación lógica que nos hablará de aquello que está programado de manera inconsciente, que está grabado en la memoria del cuerpo y en la programación de las células.

Poner luz en los hechos traumáticos, tomar conciencia de su hilo conductor y poder ordenarlos en ciclos, nos va a permitir alcanzar una comprensión mayor de lo que estamos viviendo en el presente: enfermedades, resistencias, miedos, parejas tóxicas…

Nos permite vislumbrar que la respuesta que se dio en una situación concreta del pasado o que ofreció un ancestro de forma automática, posiblemente en estos momentos se haya quedado obsoleta.

Y tú, ¿consigues identificar la manifestación de los ciclos en tu vida?

 

Conoce más a Héctor Gil visitando su perfil.

 

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