3 claves para reducir la ansiedad

En tiempos de Covid, la ansiedad es, sin duda, una de las principales causas de caos emocional y preocupación. Este tipo de trastorno ha aumentado considerablemente en el último año y quien lo padece argumenta tener sensaciones negativas fuera de su propio control. Así, la ansiedad puede conllevar miedo, preocupación o alteraciones emocionales que puede repercutir en el rendimiento, en la familia/pareja, en el ámbito social o incluso en la salud. A continuación te propongo 3 elementos clave para reducir la ansiedad y para empezar a adiestrar nuestra mente y nuestro cuerpo cuando tengamos ese tipo de sensaciones desagradables.

 

1. Olvídate de eso de “soy una persona ansiosa”

La integración del verbo ser para definir un conjunto de síntomas proviene de una etiqueta medica para el fácil reconocimiento de una serie de patologías. A pesar de ello, la profundidad de esta aclaración hace mucho más difícil la solución, ya que no tenemos elementos claros, concisos y objetivos sobre dicho problema. En lugar de utilizar la expresión “soy una persona ansiosa” puedes empezar por definir qué pasa en tu mente o en tu cuerpo cuanto te sientes con ansiedad y que puedas profundizar en ello. Así, mucha gente cambia esa expresión por otras tipo:

  • El corazón se me acelera
  • Siento confusión mental
  • Mi respiración se acelera
  • Me tiembla el cuerpo

Con aclaraciones de este tipo, una posible solución tiene un acceso mucho mas rápido ya que podremos trabajar para calmar el corazón, conectar con el cuerpo, hacer descansar la mente o ser conscientes de la respiración. Recuerda, eres mucho más que una persona ansiosa.

 

2. Tengo que/debo/necesito… ¡Se acabó!

Muchos pacientes que han pasado por consulta argumentan que los síntomas de la ansiedad vienen provocados por la obligación autoimpuesta de hacer cosas que no acaban de encajar en la persona. Muchos abren la caja de Pandora comentando aspectos muy relacionados con el control:

  • Necesito tenerlo todo bajo control
  • Debo hacer esto
  • Tengo que hacerlo o sino, no sé qué pasará

Cabe destacar que hemos crecido, la gran mayoría de nosotros, en una sociedad donde no se educa en base a la improvisación o a la adaptabilidad y que el control se presenta como la principal baza para la seguridad personal. Pero la realidad es que ese control se escapa en muchos casos de nuestro alcance, generándonos malestar y frustración. Si nos disociamos de la situación que estamos viviendo podremos tomar distancia para ver qué parte depende de nosotros y qué parte no. A partir de ahí, podremos poner energía en todo aquello que dependa de uno mismo. Así que céntrate sólo en aquello que dependa de ti. Y el ejemplo que pongo siempre: encontrar trabajo no está bajo tu control. Buscar trabajo, sí.

 

3. Analiza tus pensamientos negativos y transfórmalos

Es habitual sentir la mente nublada y no pensar con claridad, lo que puede conllevar a ver la realidad de una forma catastrofista. Es importante tener la capacidad de pausar ese estado y relajarse para no hace la bola de nieve todavía más grande. Frases como “siempre me pasa lo mismo” o “nunca voy a terminarlo” están filtradas por tu estado emocional y, analizándolas un poco, seguro que puedes llegar a transformarlas desde un prisma más objetivo.

 

La respiración es, sin duda, uno de los mecanismos más útiles para conectar con el cuerpo y calmar la mente. De igual forma, sirve para reducir diferentes síntomas causantes del estado de ansiedad. Prepárate porque en un siguiente artículo os explicaré unas cuántas técnicas de respiración.

 

Conoce más a Albert Dica visitando su perfil.

 

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